Eran las once de la mañana del ultimo domingo de vacaciones, despertaste con resaca y en la habitación la luz de un cielo despejado te invitaba a salir, la tristelicidad se ha encallado en tu alma, ¿Que es eso que nos perturba tanto?, no lo sabemos o tal vez si pero no queremos aceptarlo, y en tu mente se revuelven preguntas sin respuesta como la sal en el vaso con agua que bebes apresuradamente para recuperarte de una noche de excesos que apenas puedes recordar.
-Cartera, celular, llaves, ipod, mochila, tenis y patines, compro agua en la vía para no cargar peso extra- es lo ultimo que piensas antes de salir de casa, ya no te molesta salir solo como al principio cuando no había con quien ir, hoy las cosas han cambiado, las personas que si van tienen mejores personas con quien ir que contigo.
Ya en la vía recuerdas que no es tan malo estar contigo, ¿En que momento comenzaste a caerte mal?, tal vez fue hace algún tiempo cuando entraste a la universidad y te viste forzado a acoplarte a un mundo que no te gusta, lo hemos sentido en el pecho todo este tiempo, la carrera no te gusta y aborreces el derecho, es corrupto y pudre al ser humano, pero a la vez te llega otra pregunta ¿Que sería de mamá si padre muriera mañana?, le dirías mira madre que hermoso libro he escrito comámoslo, no definitivamente, en el momento cuando tomaste la decisión de no estudiar letras te elogiaste por tomar la decisión correcta, la culpabilidad y el autoreproche no es una opción ni un consuelo a esta altura. Fue la muerte de Eva y te quedaste solo Ángel, es así como te has quedado todo este tiempo, solo y en multitud.
Seguiré contando otra noche... todo lo que paso esa tarde fue estupendo.

Empieza a sentir, necesitas contemplar lo que has ignorado. Todo es para tí.
ResponderEliminarDespués de todo, tu me has dicho cómo el miedo es una elección de la que los infelices son adictos.
Ponyo